¿Qué hay de nuevo en la cocina?


Varios libros y la puesta en marcha de conmuchagula.com me ha tenido un poco distraida de la pagina, pido disculpas… durante estos dos meses parece que todo el mundo se ha resguardado tras la crisis para “no inventar” nada nuevo en lo gastronómico, o quizá es que se ha inventado demasiado en los últimos tiempos y necesitamos un poco de tranquilidad.

Arrancamos el año con Madrid Fusión, México fue el país invitado: el dato de sus más de 500 sopas me impresionó, también pudimos ver cocina de verdad, tapas, cazuelas, olores y mucha filosofía: ciertamente habiamos llegado al momento de la reflexión. El Fòrum de Girona, que celebraba su décimo aniversario llegó posteriormente, algunas buenas ideas, una convocatoria mayoritaria y una celebración del décimo aniversario rumbosa, un poco provinciana, lo digo por lo de no traducir el catalán, ni siquiera a los japoneses… pero bueno. En marzo nos encontramos ante Barcelona Degusta, un espácio lúdico para compartir en el que hay Mercado, Quiosco, Bazar, Ambigús, Paisajes… donde nos encontramos con Nuggets vegetarianos y frankfurts de tofú, cerveza natural, turrón de tiramisú, bombones de quesitos de la Mancha, pipas caramelizadas, confituras de oliva… por fin Novedades. Desde que Ferrán dijera que se lo va a tomar con tranquilidad, parece que todo el mundo se ha quedado paralizado. Me recuerda el momento a ese juego que jugaba de pequeña, contabas de espaldas y los demás avanzaban, el secreto era pillarles moviéndose. ¿Quién se mueve ahora?. Quízá la alta cocina debiera de plantearse dar un paso al frente ante la crisis, nos ha dicho como comer en la última década, pero con las vacas flacas han hecho “mutis por el foro”.

Obviando los gastos del personal, que hay que reconocer son muchos, la alta cocina podría ofrecer claves no sólo para el común de los mortales, sino también para otros restaurantes, que sin remedio tienen que bajar sus precios y mantener en lo posible la calidad.

Japon Taste estuvo también en Febrero y en abril tendremos el Salón Gourmets; el Simo se canceló, pero las cumbres gastronómicas permanecen, señal de que comemos tres veces al día y necesitamos saber cómo hacerlo cada vez mejor.

Originalidad, capacidad de sorpresa, responsabilidad, apostando por la cocina saludable y precios ajustados, utilizando recursos novedosos para mantener menos empleados o a tiempo parcial, son algunas de las claves que ellos no se atreven a decir, pero que sin duda nos ayudarán a comer en los restaurantes a mejores precios.

Con todo, lo que más preocupa es que con la crisis económica la gente come peor, mucha comida precocinada, muchos carbohidratos: pasta, pizza, etc carnes más grasas… en definitiva una alimentación que a la larga disparará la obsesidad, que ya es abundante y los problemas sanitarios debidos a la mala alimentación. Se empeñan en que comamos verduras y frutas sin parar… pero lo importante es volver a una cocina de calidad, bien elaborada, con utilización de productos de temporada y todo tipo de alimentos: frutos secos, legumbres, pan, verduras, frutas, carnes, arroz, etc.

Decían los mayores que pan con pan, comida de tontos, y yo añadiría que también de enfermos, y más si el pan es de molde. Siempre he pensado que en tiempo de vacas flacas quizá podríamos tirar de la comida económica, que en muchos casos es la mas sana: legumbres, arroz, patatas, verduras de temporada… me acuerdo ahora de tantos años, incluso casi siglos en los que los pobres comían ajo y cebolla, alimento que se consideraba pésimo por su olor en la corte. Si el rey y sus correlegionarios hubieran comido menos carne, posiblemente no hubieran enfermado tanto de gota. Con todo, el poder adquisitivo debería permitir una mayor opción de elección en los productos de los que carecen los menos afortunados económicamente, sin embargo resulta curioso que exista toda una legión de familias cuyos padres trabajan ambos pero que no tienen tiempo para cocinar…

Estoy leyendo un libro que se llama “el detective en la cocina” que da un consejo que les transfiero: “No te comas nada que tu bisabuela  no reconociera como alimento”, y aprovecho para decir, también lo comenta el libro, que la margarina no es mejor que la mantequilla. Parece que necesitemos que haya alimentos buenos y malos, con ese axioma nos manejan las empresas de alimentación. ¡Basta ya!

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