Siempre nos quedará un rico plato de lentejas…


Algunos este año prescinden de lo que se considera como el fátidico año 2009, y pasan directamente a desearte feliz 2010. La crisis ha calado hondo en el ánimo de la gente, que aunque se mueve frénetica por la inercia de hacer lo de siempre, espiritualmente se encuentra “tocada”. Parar de ver en cuando y pensar es un ejercicio que hacemos poco, ya que corremos como el conejo de Alicia en el País de las Maravillas, sin saber muy bien hacia dónde vamos tan deprisa.

No vivimos un tiempo ordinario, es difícil darse cuenta cuando se esta inmerso en la cotidianidad, a veces excesivamente inconsciente, pero repito: parar y pensar debiera ser tan necesario como urgente en el momento actual, ¿no haríamos lo mismo ante un incendio? Parar, aunque fuera unos segundos, y buscar la escalera.

Buscar la razón por la cual estamos en una crisis financiera mundial, el motivo último por el cuál el todopoderoso mundo rico tiene un agujero más grande que el de la capa de ozono, nada parece haberse movido, pero las corrientes de negrura espesa alrededor de la riqueza que generan millones de personas con su trabajo, estaban manejando sus hilos, los de las marionetas de un mundo sin corazón.

Si yo fuera totalmente creyente pensaría que esta crisis “sistémica” es un Aviso, y si muchas altas jerarquías eclesiasticas (y no digo de qué Iglesia), no estuvieran implicadas, seguro que también lo considerarían. Si hay algo superior, y quisiera darnos un “toque”, intentando no volver a recurrir a las plagas o a las catastrofes atmosféricas,  posiblemente como están ocurriendo las cosas sería el modo.

La avaricia, llevada a sus máximos extremos por quienes nunca tienen el yate lo suficientemente grande, el suficiente número de mansiones, o islas privadas, o incluso parcelas en Marte… una nueva “torre de babel” en la que la sed de lo material es insaciable e incontrolable. Pero el sistema se retroalimenta de su base, y cuando se tira demasiado de la cuerda, la base se rompe y la cúpula se desmorona porque no tiene donde apoyarse.

Madoff no buscaba clientes, llegaban a él atraidos por su dinero especulativo, ese que pones en una caja y se multiplica sólo, y él elegía a quién tocar con su varita mágica, 1000 millones ha perdido la heredera de L’Oreal con este “timo de altos vuelos” y “bajas pasiones”, personajes muy conocidos jugaban a “a más dinero todavía”. El capitalismo salvaje, sin alma, mientras medio mundo se muere de hambre.

Esta crisis internacional avisa sobre un sistema injusto e inhumano,  sobre los protagonistas inmorales de una riqueza desorbitada basada en la explotación y la especulación. Basada en la ausencia de eternidad, en la ausencia del bien. Mientras, a la vez, en el mismo mundo, unos mueran por falta de alimento, cuando otros derrochan a manos llenas… algo va mal, pero lo que más me preocupa es que cada vez irá a peor.

Sin embargo, siempre pensé que el sistema se rompería por abajo y no por arriba, y si la torre se cae por su techo, es que hay “justicia divina”, porque a los de abajo, los que no poseemos el mundo, ni nos sentimos dueños de él, no nos faltará un rico plato de lentejas, ni la felicidad a través de los amigos, el abrazo de nuestros hijos, o la contemplación de una puesta de sol, pero a ellos, a los que han convertido el mundo en un estercolero, si les faltan sus millones no les queda nada.

Pienso en los millones de personas que sobreviven en el mundo, en sus comidas hechas con cariño y sin apenas alimentos, pienso que en ellos está la luz, una luz que inunda la vida, que da alegría, que da esperanza… una luz que sólo se alcanza a través del bien.

Quizá el prometido paraíso es que cada cual termine por tener lo que se merece, y a los avaros quizá sólo les quede, al fin y al cabo, su abismo, su negrura, su orgullo… y ahora ni siquiera los millones.

Si comer es una de las pocas necesidades del ser humano, yo les garantizo que hoy el común de los mortales comemos bien, no necesitamos mucho más… esa quizá sea la lección, no nos dejemos contagiar con su ambición, aprendamos todos de ese error que ha probocado la crisis del sistema, para ser mejores personas, porque con menos también se vive bien.

Tranquilidad, y buenos alimentos… ¡Feliz 2009!

Comentarios (2 comentarios)

Qué razón tienes, y cuánto escuchamos ahora eso de "se veía venir"... ¡me cago en los adivinos!, porque a los que hoy están sin un puesto de trabajo porque la cuenta de resultados ahora no sigue saliendo igual de boyante, a esos (que podemos ser cualquiera), quien les consuela?

Enviado por Javier / 12 enero 2009, 2:45

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