De nuevo los niños comen en casa… ¿qué hacer?
Desde junio, en algunos casos casi desde los primeros días del mes los niños ya no comen en el colegio. Sin duda el hecho de cada día durante el curso coman en el colegio es una liberación para los padres, que únicamente tienen que preocuparse de complementar su dieta con la cena. Siempre parece que la cena es más ligera que el almuerzo. Las obligaciones familiares son las mismas pero la responsabilidad de aportarles una dieta adecuada es mayor. Por otra parte los más pequeños en muchos casos suelen seler mucho más selectivos en sus casas que en el comedor de su centro escolar, exigiendo alimentos y preparaciones que normalmente no se les ofrecen en el colegio. Quizá sean estos días una buena excusa para que nos planteemos cómo es la alimentación de nuestros hijos, y qué podemos hacer para darles de comer de una forma sana, rica y equilibrada. Planificar el menú de la semana es una buena opción: tomar nota de que deben desayunar, comer, merendar y cenar.
- El desayuno, ya se sabe pero no importa recordarlo, debe contener lácteos, cereales, fruta y algunas proteinas: Un vaso de leche con cacao y galletas, un zumo o una pieza de fruta y un poco jamón resulta perfecto.
- A media mañana (si tiene hambre) el niño o joven puede tomar fruta: melón, sandía, melocotones…
- Como almuerzo: legumbre, arroz, pasta, patatas (uno de ellos todos los días) verdura (todos los días), carne o pescado (3 veces por semana) y fruta (cada comida)
- De merienda: un bocadillo: buenísimos los de pan integral con queso, embutido, hasta de chocolate, no excesivamente grandes, pero siempre crujientes y tiernos. Un dulce casero: un flan, natillas, arroz con leche constituye una merienda deliciosa para ofrecer a los más pequeños de forma ocasional.
- Para la cena: pescado o carnes blancas, ensaladas, huevos en tortilla o fritos (máximo 3 a la semana), purés, sopas frías y calientes,
Cada día debemos comer: Hidratos de carbono en forma de arroz, pasta, patatas, verduras.; proteinas en menor medida en : huevos, pescado o carne (mi consejo es tomar una porción de cada cada día), frutas y verduras frescas: siempre que se pueda.
Dieta tipo: Desayuno: Un vaso de leche o yogur; un trozo de bizcocho o pan tostado. un trozo de melón y un par de lonchas de pavo. Almuerzo: pasta de espinacas con tomate, jamón dulce en tacos y nueces. Ensalada de lechuga y rábanos. Postre: pera con un chorrito de chocolate. Merienda: Un yogur, un bocadillo, un helado hecho en casa (que tienen leche, azúcar y huevos) Cena: pescado rebozado con crudites de zanahorias y de postre batido de frutas.
Si se planifica el menú diario, se puede hacer una compra semanal, ayudándonos de la “santa congelación”, y tomando sobre todo los alimentos frescos más cerca del día de la compra y el resto al final. Si la compra se hace el viernes por la tarde, el sábado por la mañana se pueden preparar los platos, que únicamente requerirán ser calentados, fritos o asados justo antes de comer. También, una vez preparados se pueden congelar, si es legumbre: mejor hacerla crema antes de congelarla, tener siempre en el congelador tomate frito, cebolla partida, ajos picados, caldo de ave, pescado o carne… es una buena herramienta para preparar en un momento platos ricos. Por la mañana antes de salir al trabajo se deja el recipiente fuera y a mediodía se prepara en un momento porque realmente ya esta hecho.
El dulce siempre que se pueda debe hacerse en casa: bizcochos, madalenas, galletas (además a los niños les encanta prepararlos), las meriendas son mucho más sanas si se hacen con pan fresco (que puede comprarse, partirse y congelarse) bastará sacarlo del frigorifico para que este perfecto. Si por el calor se prefiere un plato único, mezclar proteinas con pasta, arroz o patatas es siempre una buena opción, sin olvidar incorporar el aporte de vegetales crudos necesarios, asi como la fruta. La fruta fresca refresca, es un buen alimento para el verano y evita al poder tomarse entre horas, atacar a los snacks tan poco convenientes en la dieta. Los productos que no son muy convenientes es mejor no comprarlos, de esta forma se evitan tentaciones.
Ir a la compra con los niños tampoco es buena idea, ellos se encaprichan de los envases que tienen colores, regalan productos inútiles y son un objetivo fácil de marketing. Es mejor hacer una planificación de los menús, hacer una lista de compras para cocinar cada semana y tomar cada día lo que corresponde. Empezar por darles exactamente lo estipulado y después ir abriendo la mano con golosinas hechas en casa: unas patatas fritas naturales, unos caramelos hechos en casa, fruta con chocolate… Podriamos inaugurar en este mes de junio “el mes sin bolsas”, de forma que no tomen nada empaquetado: lleno de conservantes, colorantes, estabilizantes y mil cuestiones más.
Organizar la alimentación de nuestros hijos durante sus vacaciones escolares es más práctico que improvisar cada día qué darles y sobre todo abusar de la cocina preparada, nada saludable. Merece la pena, ya que España es uno de los paises europeos con mayor tasa de obesidad infantil, además enfermedades como el colesterol alto o la diabetes estan siendo cada vez más frecuente en nuestros niños.
Las vacaciones son una buena ocasión para acercar a los más pequeños al mundo de los alimentos, al mundo de la cocina: que aprendan qué es una zanahoria, cómo se parte una lechuga con las manos, cómo se hace la masa de la pizza, cómo se baten los huevos de la tortilla… acercarles al mundo de los alimentos para que los respeten, los cuiden, los valoren y disfruten tomándolos.
Este pequeño esfuerzo, nos traera una gran recompensa: ¡La salud de vuestros hijos!



Comentarios (Un comentario)
Pena para mis hijos el que sus padres no hayan leído este artículo diez años antes. Reconozco que he conseguido tener dos hijos expertos en Hot Pockets, Mc Cains, croquetas, pechugas villarroy, freidora y sus consecuentes espinillas.
Enviado por Ignacio / 10 junio 2008, 21:32
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