El placer de comer… la desgracia de no tener apetito.
Decía un buen amigo mio que el mejor afrodiasiaco es estar enamorado, eso me ha venido a la memoría porque llevo unos días con poco apetito a causa de una molestía en el estómago y a penas tengo hambre, incluso he tenido que ir a una comida maravillosa y tomar un pescado a la plancha (y bastante seco por cierto). Decia Mercedes Carbó, muchos años directora de la revista Lecturas especial cocina y una maestra en esto de la gastronomía, que la palabra estómago nunca se pronuncia en los foros gastronómicos y mucho menos en un artículo de una revista de cocina. supongo que Como tampoco se dice “culo” en la revista Hola, de la que soy gran admiradora, gorda en una pasarela… hay palabras que no se pronuncian, supongo que para no invocar los maleficios.
Pero aunque algunos no lo quieran, lo que esta en el plato tiene el destino final de comerse, de convertirse en el bolo alimentición gracias a las glandulas salivares y todo eso que estudiabamos de pequeños. Y da pena lo entiendo, que tanto arte y exquisitez al final se convierta en una especie de “papilla”. No quisiera seguir por aquí, pero cuando no no puede comer, ni a penas tiene hambre se vuelve sombrio y si me apuran hasta un poco malhumorado. Cuando yo era una niña, un conseje de mi colegio estaba siempre con los brazos cruzados sobre el estómago porque tenía una úlcera, el hombre se intentaba dar calor o quizá simplemente aguantar como podía el dolor. Don Julian, porque entonces todo el mundo tenía don, solía estar de muy mal humor, todo le parecía faltal y los niños deciamos que era por la úlcera.
Un conocido dicho popular afirma que “si malo es no tener que comer cuando se tiene hambre, pero es comer cuando no se tiene”. Y yo añadiria, ya saben que soy como el aceite, que lo peor es encontrarse mal, no poder comer y ver platos y manjares tan ricos que aún explotándo te comerías.
No olvidemos que la cocina más sofisticada y la más sencilla, todas tienen el mismo objetivo: servirnos de alimento, y para ello además de estar bien presentadas en lugares maravillosos y con un servicio impecable, deben estar buenas y ser buenas.
El ser y el estar es un concepto muy español, tenemos esos dos verbos muy diferenciados en contrapunto con otros idiomas. Ser rico no es lo mismo que estar rico. Los platos tienen que estar buenos, además de ser buenos, pero lo fundamental es que sean buenos. Un humilde hervido de merluza es un manjar para mi en estos momentos, ya que es prácticamente lo único que me sienta bien. Mientras que el foie es veneno para mi en estos momentos.
Esta reflexión me lleva a una pregunta ¿Que es comer bien? ¿que es la alta cocina? Tal vez una delicia gastronómica sea para un lactante la leche de su madre, para un diabético un postre con sacarina o para cualquiera de nosotros aquello que nos siente bien y nuestro organismo tolere.
Quizá vivamos al margen de nuestro cuerpo fantaseando con lo que queremos por encima de lo que debemos, bebiendo y comiendo más de la cuenta… viviendo en definitiva sin sentido común nuestra propia alimentación.
Nuestro organismo avisa, !cuidado!, “dame cosas ricas pero poquito a poco”, también nos dice:”no te ofendas pero caminas hacia otro lado”.. y nosotros como si nada sordos como una tapia, comilona por aqui, comilona por alla, y entre comilona y comilona: a dieta.
Es un placer comer, y es una desgracia no tener apetito, pero también lo es agredir con el alimento no siempre sano, no siempre adecuado a nuestro organismo. Yo quiero vivir cien años para seguir comiendo cosas ricas… y lo que es mejor disfrutarlas.
Cuando



Comentarios (Sin comentarios)
Aún no hay ningún comentario sobre este artículo.
¿Te animas a dar tu opinión?
Enviar un comentario