Para comer bien en España, “pregúntale a un guardia”.


Aunque existen magnificas guias gastronómicas, algunas incluso como la de Ignacio Medina sobre “Comer en carretera”, lo cierto es que, o no llevas la guía en ese momento en el coche, o por donde pasas no figura en las mismas o simplemente no te acuerdas, a veces cuando se viaja hay que echar mano de una cierta intuición para saber donde comer bien, de forma sencilla, natural y económica.

Hay versiones para todo, que si donde hay muchos camiones se come inmejorablemente, algo que puede ser cierto pero también hay que tener en cuenta que los camioneros aparcan donde hay sitio, no sólo donde se come bien. Otras opiniones apuestan por los restaurantes fuera de las autovias: te sales de la autovia, te recorres tropecientos kilometros y después aterrizas en un restaurante de pueblo que a veces te da de comer bien, si no tienes la fatalidad de que el cocinero sea un fanático de la cocina de Ferrán Adriá en cuyo caso te pondrá cantidades mínimas de cocina sofisticada llena de churretones, que es como llaman algunos a pintar el plato. Los precios es lo único que esta prácticamente igualado en todas partes. Despues tenemos los que afirman que cuanto más sencillo y “cutre” es un restaurante mejor se come: craso error, otros por el contrario dicen que cuanto más bonito, elegante y sofisticado es: mejor se come: tampoco es cierto. Entonces… ¿qué hacemos?, porque además está el problema de algunos conductores, la mayoría de ellos varones, que cuando se ponen en carretera apenas quieren parar, y cuando lo hacen tiene que ser rápido… porque sino el viaje se les hace larguísimo.

Mi padre siempre que viajabamos preguntaba a un guardia, entonces no había tantas autopistas y las carreteras pasaban por las ciudades y pueblos de todo el país, asi que siempre había un guardia a mano para preguntarle dónde se comía bien, que fuera barato y, sobre todo, que no fuera para turistas: esto era fundamental.De esa forma llegamos a comer en los más variopintos lugares, incluso en casas particulares, creo recordar que también en el hogar de alguno de ellos.

También tenía la costumbre, a falta de guardia, de entrar en el restaurante si tenía además bar y pedir un chato de vino o una caña de cerveza, un aperitivo y miraba el ambiente, preguntaba a los paisanos del bar y siempre sacaba sus conclusiones, muchas veces nos íbamos, pero la mayoría comiamos de maravilla. Tenía olfato mi padre para conocer los sitios donde se podía comer bien.

El momento actual es muy diferente, ni siquiera te sirve la experiencia: puedes haber comido en un restaurante magnificamente hace un año, y comerse de pena en el momento actual o incluso estar cerrado, haber cambiado de dueños, o haberse convertido en restaurante chino. Además quienes trabajamos en ésto tenemos el problema añadido que toda la responsabilidad cae en nosotros, si vas con amigos o familia todos esperan que les digas el mejor lugar.

El otro día sufrí la penosa experiencia de revisitar un restaurante que conocía desde hace años y que ha bajado enormemente de calidad, se llama “La colilla” y está en la antigua carretera de Valencia. Era una especie de mesón con unas patatas revolconas de escándalo, un cochifrito delicioso y una sopa castellana fantástica, y digo era porque en el momento actual no es ni su sombra, desvencijado, sucio y además con una comida penosa y recalentada. El pande la sopa castellana, creo no equivocarme, era de molde; las revolconas estaban hechas con puré y no trabadas… y si sigo no termino, el precio: 30 euros cada uno con una jarra de vino con gaseosa, mención aparte las natillas que eran de sobre, los manteles de papel recortado, las patatas fritas frías, la lechuga iceberg de la ensalada…

Perdida una oportunidad magnifica de comer en Ávila algunas de las exquisiteces gastronómicas que esa tierra posee, perdido el momento mágico en el que con amigos puedes disfrutar de productos riquísimos… fue un horror.

Si finalmente ni siquiera podemos confiar en el lugar donde una vez comimos de forma sublime, lo mejor es crear un decálogo de cómo comer bien cuando viajamos:

  1. No tener prisa, empezar a pensarlo a la una y aventurarnos a ir a un núcleo urbano, sobre todo si queremos comer bien.
  2. Si por el contrario tenemos prisa, lo mejor será comer en carretera, yendo siempre antes de la hora normal, procurando tomar el menú del día si lo tienen y en su defecto un bocadillo bien hecho, a ser posible caliente.
  3. Si nos animamos a comer con tiempo, una vez llegado al lugar buscar el centro urbano, plaza del pueblo, iglesia, etc. Allí, mirar las cartas, el ambiente y los posibles restaurantes donde poder comer: si tienen algún premio puesto en la puerta, si tienen buenas tapas, etc.
  4. En cuanto al precio, la mejor elección es uno de precio medio, muchas veces los mesones y bares ofrecen una comida casera de calidad, fijarse en lo que toman otros comensales, pedir en barra incluso una tapa previa de alguno de los platos que nos apetezcan: callos con garbanzos, carne con tomate, etc.

Algunas señas que identifican un buen sitio para comer:

  • La limpieza y el orden del lugar, así como el olor debe ser a comida y no a grasa.
  • Que en la cocina haya una señora de mediana edad que parezca del lugar.
  • Que el dueño atienda el negocio, enseguida se ve porque no va uniformado.
  • Que no haya broncas entre camareros.
  • Que haya varios menús del día.
  • Que el pan sea bueno.
  • Que se levanten rápidamente las mesas, que no haya platos y vasos usados en mesas vacías.
  • Que las copas de vino sean adecuadas.
  • Por muy humilde que sea el lugar, un restaurante que ponga manteles de tela denota un interes por dar mejor servicio.
  • Evitar las franquicias de autopista, salvo que ese lugar en particular lo conozcamos y nos guste.
  • Que el precio sea medio.
  • Que la gente cuando salga parezca contenta y no enfurruñada
  • Y si no preguntarle a un vecino sentado en un banco, al de la gasolinera, a una señora de mediana edad, que saben todo del pueblo…preguntar siempre es una buena opción, incluso a un guardia.
  • Y desde luego, que haya gente comiendo.

También debemos de empezar a tener la costumbre de devolver un plato si no nos gusta, tiene un sabor raro o no es lo que habiamos pedido exactamente, también si esta frío o salado… debemos de decir con educación no me gusta el plato, traigame otra cosa… en esta caso es fundamental pedir algo muy sencillo un filete a la plancha o similar para que no haya mayores errores.

Cuando hayamos comido en un buen lugar, tomar nota y la siguiente vez llamarles para reservar y de paso saber si son los mismos.

Yo aconsejo llevar siempre en los viajes fruta, casi nunca la tienen en los restaurantes y es un magnífico alimento entre horas, que impedirá tener tanta hambre y quedarnos en cualquier lugar.

Comentarios (2 comentarios)

Me encanta esta guinda ya que los que viajamos un poco nos vemos reflejados en estas líneas. Ahora, hay que pensar qué parte de la culpa la tienen las nuevas autovías, la otra parte de culpa es al 50% : la prisa que tenemos por llegar y la desmotivación de que las autovías nos han separado de esos lugares; Y qué las nuevas areas de descanso son el reflejo de tú comentario.
Antiguamente lo de los camiones era verdad, ejemplo.- “Don pedro” (hoy debajo de la raqueta de la M50 – A3). Qué lejos queda Tarancón, Sahelices, Arévalo ” Anduriña”, Castillejo de Iniesta “la estrella”. Al pie de tu comentario es bueno cuando se viaja ir anotando estas cosas en una libreta o en el propio mapa de carreteras – eso sí – hay que tener cuidado que no se lo lleven de paseo.
Esta Semana Santa viajamos a León; y unos familiares nos invitaron a comer en un restaurante en la capital. Si me permites aconsejártelo – si vas por León – se llama “Casa Amancio” está en Juan de Madrazo, 15. Es limpio, no es muy grande, es familiar: él es el cocinero, la hermana es su ayudante, la mujer está en el bar, los hijos son los camareros y uno de ellos es el sommelier, el ambiente es agradable, pero lo extraordinario es su cocina a la vez clásica e imnovadora y bien regada por los caldos de su bodega.
Gracias por informarnos.

Enviado por j.c.celada / 10 abril 2008, 2:13

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