La cuesta de enero: Es posible gastar menos en comida y comer más saludablemente


Después de la hipoteca, el colegio de los niños, los gastos de la casa, los seguros, las medicinas, la gasolina, los impuestos… ¿podríamos decir que el gasto en alimentos es elevado? En realidad creo que le hemos dejado una porción muy pequeña de nuestro presupuesto familiar a la comida. Tal vez el hecho de que se pueda comer cualquier cosa según el momento y las necesidades nos hace pensar que si nos gastamos 5 euros en un paquete de tomate, unos espaguetis y un poco de queso rallado, estamos comiendo lo mismo que con una verdura y un pescado con guarnición, que posiblemente nos cueste unos veinte euros. Comer es comer, pero no es lo mismo hacerlo de una forma que de otra. Cuando mi hijo Jesús se marchó de casa y un día le invité a comer, le pregunté qué deseaba que le preparase, y su respuesta fue: todo lo que quieras menos pasta. Se ve que no andaba bien de dinero y la humilde aunque riquisima pasta le salía por las orejas. Lejos de los extremos de los jóvenes recien emancipados, nos encontramos con otros grupos con economías precarias, como las personas mayores con pensiones de verguenza (cuya alimentación merece mención aparte), y las parejas con niños que están inmersos en el enorme esfuerzo de pagar una hipoteca, con lo cual se les va al menos un sueldo en ello. En este caso al problema de tener suficiente dinero para alimentos se le añade el problema del tiempo: padre y madre trabajan, y si le añadimos que viven lejos de sus trabajos e invierten dos horas en trasladarse, apenas queda tiempo para nada. Poco dinero y poco tiempo para cocinar: mala fórmula para comer bien.

Algunos letreros de los puestos de trabajo dicen eso de “Si no tienes la solución, eres parte del problema”, y es que a veces los árboles no nos dejan ver el bosque. Tener una segunda casa en el campo es importante, pero comer bien cada día es fundamental para nuestra salud física y mental: el coche de mayor cilindrada es una gozada para conducir, pero una alimentación equilibrada y rica es esencial para nuestra vida. ¿Por qué hemos cambiado la escala de valores de lo fundamental? Es difícil saberlo, quizá porque lo accesorio ha sustituido a lo básico, por poner un ejemplo llamativo, las consolas Wii se han agotado en medio mundo las pasadas Navidades, sin embargo tener una despensa surtida y adecuada para las necesidades familiares se ha convertido en una necesidad “de tercera”.

Se puede ahorrar en comida, pero aviso que cada vez se come peor en los hogares, cada vez se toman menos guisos y platos de cuchara, menos legumbres, menos verduras, menos pescados y menos fruta, no sé bien cuáles serán los efectos a medio y largo plazo de no poseer la consola de moda, pero sí sé cuales son los efectos de comer de forma desequilibrada: obesidad infantil, problemas coronarios, cansancio generalizado y un largo etc.

Lo más curioso es que sí podemos comer mejor y muy rico, gastando menos y mejorando nuestra salud, así que permítanme algunos consejos para ahorrar en alimentación en esta cuesta de enero que va a ser difícil, según nos cuentan los analistas económicos:

1. Planificar los menús de todos los días, por semanas, dando posibilidades a congelar algunas raciones sobre todo para las cenas que casi siempre se cubren con comida preparada. Incluyendo recetas y tomando nota de los detalles.

“Cuanto más fácil resulte más nos animaremos después a hacerlo”

2. Planificar una compra grande de alimentos base teniendo muy en cuenta fechas de caducidad: legumbres, conservas, aceites, lacteos, etc. de forma que sólo sea necesario comprar los productos frescos el viernes por la tarde o el fin de semana.

¡Evita los productos muy publicitados que suelen ser más caros, alguien tiene que pagar la publicidad!

¡Ah, intenta comprar los alimentos frescos en los Mercados Tradicionales son más ecónómicos y nos dan mayor confianza!

3. No comprar nada de comida preparada.

“Si no se tiene no se consume, y si no se consume mejor para nuestra salud y nuestro bolsillo: es mejor tomar un bocadillo que una pizza congelada”

4. Sustituir la comida de menú del día en la Universidad o trabajo por comida hecha en casa y llevada (El libro del Taper, que está en esta misma página, puede dar importantes ideas al respecto)

“10 Euros por menú por 20 días laborables de un mes son 200 € y la comida de casa está mejor”

5. Sustituir los dulces y demas snacks por el pan, comprado fresco y congelado; después bastará con irlo sacando y hacer tostadas en el tostador, que podrán acompañarse con mermeladas, jamón, queso, cremas de cacao, etc. El pan es más barato y nutricionalmente múcho más saludable que la bollería industrial y que el pan de molde.

“Es mejor un bizcocho casero que las magdalenas de bolsa”

6. Comprar alimentos de temporada: más economicos y más saludables, en enero: la calabaza, coliflor, repollo, naranjas, arandanos, peras de conferencia, dátiles, achicoria, zanahorias, lubina, piña, apio, espinacas, salmón… entre otros.

“Alimento caro no es sinónimo de alimento bueno, unas sardinas son más saludables que unos filetes”

7. Cenar fruta, para adultos con fuerza de voluntad y que quieran depurarse y perder un poquito de peso, tras los excesos de las Fiestas Navideñas: cenar cada noche del mes una ensalada de frutas, 3 ó 4 piezas, alguna con agua: naranja por ejemplo, es una magnifica opción.

EN DEFINITIVA:

LA FALTA DE TIEMPO SE SUPLE CON PLANIFICACIÓN Y ORGANIZACIÓN DOMÉSTICA,

LA FALTA DE DINERO CON IMAGINACION Y CARIÑO.

 

Comentarios (2 comentarios)

Me habeis ayudado asique …gracias. Espero que despues de enero siga vuestros consejos…jeje que ya se sabe , cuando todo va bien …no te acuerdas de seguir ahorrando

Enviado por zastre / 14 Enero 2008, 16:14

Gracias por tus buenos consejos, los cuales a veces es necesario que nos los recuerden.

Enviado por j.c.celada / 13 Febrero 2008, 3:45

¿Te ha gustado el artículo? ¿Te animas a dar tu opinión?