De nuevo las Navidades, el reto de hacerlo bien
Este año año se esta notando que muchas familias se han adelantado en sus compras Navideñas, no hay peor enemigo de la economía familiar que adquirir los productos de estas fiestas con precipitación y en el último momento, quizá por ello mucha gente se ha lanzado a comprar regalos e incluso alimentos para tenerlo todo previsto y bien planificado. Desde estas páginas siempre he apoyado la previsión en las compras navideñas y sobre todo la planificación de los menús. No voy a decir que la tendencia ha cambiado gracias a mí, pero sí me gustaría creer que he aportado mi miguita de pan para hacer la hogaza.
Podemos comer lo de siempre: marisco, cordero, aves… o plantearnos otras alternativas. Si nos planteamos productos poco navideños, podemos enriquecerlos con una preparación más elaborada: Huevos rellenos, que ricos con ventresca en vez de ahumados; asado de redondo de carne picada en vez de cordero, pastel de palometa con aceitunas en vez de besugo, fideos con ajo y guindilla en vez de angulas (quedan estupendos conciéndolos en caldo de pescado). Casi nunca se tiene hambre para el postre, por qué no hacer un helado casero e implicar a los más pequeños en su realización, y por qué no hacer el helado más navideño de todos: el de turrón. Un cóctel que pueden hacer los más jóvenes, sera otro motivo de alegría… y esa sopa casera de jamón, pollo y huevo duro nos entonará preparandonos para el resto del festín. Cuantos platos deliciosos se pueden hacer en Navidades a muy buen precio.
Propongo una idea, hagamos un presupuesto para la cena de Nochebuena con los alimentos de siempre, y preparemos un menú consistente en una sopa, una ensalada de escarola y granada, unos entrantes a base de mini croquetas al gusto, un redondo de carne con patatas paja o un pastel de pescado y un helado de turrón, la diferencia económica entre un menú y otro podemos utilizarla en comprar alimentos y darlos para un albergue de indigentes. ¿No estaríamos así más cerca del espiritu de la verdadera Navidad?
Un pollo relleno deshuesado (lo deshuesan en la carnicería) es un plato delicioso, tanto como el pavo y mucho más económico. Un costillar de chuletas de cerdo, asado con manzanas y piñas, queda espléndido y es mucho más económico que el cochinillo o el cordero. Una lasaña de verduras es un entrante magnifico para Navidad, unos cardos guisados, una lombarda con bechamel… tantos platos fáciles de hacer y tan ricos.
Lo importante es la alegría de estar juntos, de compartir tanto en la cocina como en la mesa del momento. Cada miembro de la familia deberá tener asignado un cometido: uno parte el jamón, otro hace los aperitivos, otros ponen la mesa, otros preparan las ensaladas, el más experto el asado, y al final todos juntos comiendo, no es justo que sea la madre la que se da la paliza y que con frecuencia se siente en la mesa a cenar la última y encima agotada.
Ahora que la mayoría de nosotros come de todo en cualquier época del año, ¿Qué distingue una mesa navideña de una que no lo es? Muy sencillo: la originalidad de las preparaciones, el cariño y el tiempo con el que se preparan los platos, la decoración de la mesa y sobre todo y ante todo la compañía.
Estas Navidades tenemos de nuevo la posibilidad de hacerlo bien, muchos ya han comenzado a hacerlo… Yo me pongo manos a la obra, haré un capón relleno, el primero de mi vida, me hace mucha ilusión, por ellos, por mi familia que siempre cuando les preparo algo nuevo se muestran primero emocionados y, casi siempre, después agradecidos y felices. ¿Qué más puedo darles?
!Feliz Navidad!




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