El restaurante del hotel Puerta de América de Madrid, todo un hallazgo


Con el hermoso nombre de Lágrimas Negras descubro, aunque lleva dos años abierto, el restaurante capitaneado por el chef José Luis Estevan y asesorado por el magnífico Salvador Gallego.

Nunca lo hubiera imaginado. En un espacio amplio y elegante, con un servicio que parece una orquesta, en un alarde de gran prodigio armónico, se desarrolla una cocina imaginativa que rinde culto al producto, y que en boca resulta deliciosa.

La carta, no demasiado amplia, abarca platos tradicionales de la cocina madrileña como los caños con pochas frescas, no falta el jamón ibérico con pan tostados y tomates rallados. Los berberechos, si el día que van al restaurante los hay, son de extraordinaria calidad: proceden de Galicia y se nota. Hay además un menú del chef con cuatro platos por 60 €, vino incluido; otro de Degustación con siete platos por 80 € y finalmente un menú gastronómico con diez platos por 90 € también incluyendo los caldos. Especial mención para el sumiller por la selección de caldos.

Recomiendo: berberechos gallegos abiertos al vapor: perfecto punto de cocción (25 €); Huevo de corral a baja temperatura con boletus asados: sabrosisimo: (15 €); San Pedro, cabracho y mejillones al vapor en caldo de Bullabesa: intenso (34 €); Lomo de cordero de corte francés con migas y mollejas salteadas: sutil con contrastes (32 €) y finalmente tarta Tatín con helado de granny smith y canutillo relleno de crema: absolutamente arrebatador (12 €)

Estevan hace suya la frase de Escoffier: “La buena cocina es la base de la verdadera felicidad”, y es cierto en “Lágrimas Negras” las caras de los comensales son de felicidad, incluyendome.

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