IV Jornadas Alimentos de Zamora


MENÚ

  • Queso y chorizo zamorano
  • Hígado de Ternera de Aliste con verduras
  • Crema de queso zamorano, pera, manzana y gamba
  • Bacalao, piñones fritos, olivas negras y Pimientos confitados de los Valles de Benavente
  • Tomate emulsionado con oliva de Fermoselle, Pan de Harina Tradicional zamorana con un desmigado de Lechazo de Castilla y León.
  • Garbanzo de Fuentesaúco al ajoarriero zamorano con Setas de Sanabria
  • Solomillo de Ternera de Aliste con frutas secas al vino blanco dulce
  • Cañas Zamoranas, crema de chocolate y helado de queso
  • Café Greiba.

Vinos: Denominación de origen de Toro, Tierra del Vino de Zamora, Arribes del Duero V.C.P.R.D Valles de Benavente. Agua Balneario y agua de Calabor, licores: Jelen Rioja

Menú elaborado por el Chef Antonio González, del Restaurante El Rincón de Antonio de Zamora con la ayuda de la Escuela de Hostelería I.E.S. Camino de Santiago en Santo Domingo de la Calzada. (La Rioja)

Valoración:

Menú equilibrado con productos de alta calidad que identifican correctamente la gastronomía zamorana, especial mención a la crema de queso, con pera, manzana y gamba.

De peor consecución se podría citar al Hígado de Ternera demasiado crudo o demasiado grueso, así como el paté de olivas que servía de lecho al Bacalao y que le aportaba un exceso de salmuera. Los garbanzos, especialidad del chef, resultan buenos de sabor pero algo duros de textura, en este apartado cabría recordar a los cocineros que su criterio bien merecería la valoración del cliente, que con demasiada frecuencia tiene que degustar algunos productos con un punto de cocción insuficiente, como sucede con algunas verduras (prácticamente sólo escalfadas) e incluso con algunos arroces, en este caso la llamada de atención sería para Quique Dacosta (Restaurante el Poblet de Denia).

Los vinos correctos, aunque sería mucho más adecuado, en una degustación de productos de una zona concreta, que éstos fueran con etiquetado propio de bodega y no solo con denominación de origen, tenemos una cierta tendencia a la “denominacionitis”, a base de fragmentar vitivinícolamente España, y acabaremos por no saber lo que bebemos.

El servicio de mesa, teniendo en cuenta que en muchos casos atendían estudiantes de la Escuela del primer año: muy correcto, sobre todo en el ritmo: muy conseguido. La colocación y decoración del comedor: correcta. La vajilla y cubertería, algo insuficiente ésta última.

El acceso bueno y la acústica algo deficitaria.

Especial mención a la amabilidad de los organizadores.

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