Niños: ¡A Cocinar!
Comienzan las terribles vacaciones de verano, y las madres y los padres tiemblan mientras las abuelas hacen precipitadamente el equipaje para huir del cuidado de los nietos en el horario laboral de sus padres. Oímos a veces a nuestros abuelos decir que ellos trabajaban en el campo desde los siete años, o que cuidaban de sus hermanos pequeños a los nueve. En la actualidad hemos alargado hasta limites insospechados la infancia de nuestros hijos, hasta el punto de que algunas amigas mías con hijas que ya estudian en la Universidad se van corriendo al medio día porque tienen que hacerles la comida, ya que éstas no saben ni freír un huevo, lo mismo para los varones… “No te metas en la cocina que lo pones todo perdido”-atajan algunas madres a sus hijos-, “ya me ocupo yo” le dice la esposa de Tito Valverde, que confiesa cocinaba maravillosamente antes de casarse pero que ahora apenas entra en la cocina.
Es una lástima que no involucremos decididamente a los miembros de la familia en las tareas del hogar, para que dejen de “ayudar” y definitivamente compartan.
Pues bien, ya que nuestro reino ha sido abandonado por nosotras mismas en pos de poder pagar la hipoteca, por qué no introducir a nuestros hijos en las más deliciosas técnicas culinarias… ¿Edad? Desde los siete u ocho años ya podemos empezar ¿Y el fuego?, se preguntarán muchos de ustedes. Empezaremos enseñándoles a utilizarlo (al principio con ellos):
1. Como encenderlo y como apagarlo.
2. Utilizar siempre los fuegos del fondo, para que no se les caiga nada encima.
3. Los cogedores, tanto de los cazos como de la sartén, siempre a un lado para que no sobresalgan.
4. Las espumaderas, cucharones, etc. lo más largos posible.
5. Al principio, en las frituras poner poco aceite y en las cocciones poca cantidad de agua, para que el riesgo sea menor.
6. En caso de incendio de una sartén, retirarla del punto de calor y taparla con una tapadera (hay que prepararles para cualquier contingencia).
Cuando ya poseen los recursos para utilizar el fuego de forma segura, empezar por platos sencillos: unos huevos a la plancha, un filete empanado, una pasta, unas tortitas, al principio cocinando con ellos, explicándoles como hacerlo (limpiando según se mancha) y que vayan anotándolo en una libreta o cuaderno, otro día solo acompañándoles y dejándoles que lo hagan todo solos para ver como se les dá, después estando por la casa mientras cocinan, hasta que finalmente lo hagan como una tarea más de la casa, e incluso preparen la comida a los padres que seguro llegarán tarde, y así todos pueden comer juntos. Si hay varios hermanos, los pequeños servirán de pinche a los mayores, preparando las bolas de las albóndigas, moldeando las croquetas, batiendo los huevos, etc.
¿Por qué los niños deben cocinar?
Se ha demostrado que los niños que cocinan y se implican preparando platos, yendo a comprar alimentos, recogiendo la cocina cuando se termina, valoran mucho más el alimento, se hacen más independientes y autosuficientes, comen mejor en el sentido más amplio de la palabra: entienden de sabores, de colores, de texturas porque para el niño cocinar es experimentar.
Nuestros hijos en la actualidad comen de dos formas: cualquier cosa, o únicamente algunas cosas. Cuando es cualquier cosa, suele ser bollería, snacks, comida preparada, etc., cuando es únicamente algunas cosas, también suelen comer lo mismo. Un desastre, no me extraña que seamos el segundo país de la Unión Europea con mayor tasa de obesidad infantil.
Pero si un niño se acostumbra a comer bien y de todo, al principio preparando platos como un juego, lo comerá después porque él forma parte del proceso. Por esta sencilla razón, un niño de cuatro años en México toma picante y uno en España no. La experiencia lo es todo.
Poner la mesa, preparar la ensalada, cortar con un cuchillo especial las patatas, batir huevos, amasar, los niños deben estar con nosotros en la cocina, en lugar seguro desde la más tierna infancia, de esta forma irán poco a poco y sin darse cuenta familiarizándose con los alimentos, colaborando en la cocina, preparando sus pequeñas cosas y aficionándose a la buena mesa: aunque sea los fines de semana.
Y volviendo a las vacaciones, ya que en verano les apuntamos hasta a “un bombardeo” para ocupar su tiempo, porque no hacerlo a clases de cocina, en cada ciudad hay escuelas de cocina que suelen organizar clases para niños. En Madrid, la Escuela de cocina Telva ofrece diferentes cursos por niveles, desde cocina básica, cocina internacional, cocina tradicional, repostería dada en inglés. Las edades son de 8 a 14 años y la mayoría de los niños repiten la experiencia. Según Reyes Bustamente, que imparte estas clases desde hace años: “Cuando los niños cocinan, se comen lo que preparan y les gusta llevarlo a casa para que sus padres vean lo que saben hacer, que ellos cocinen es una forma muy eficaz de que coman de todo.”
¡Una idea! Si en nuestro barrio, pueblo o ciudad no hay escuela de cocina, por qué no ponerse de acuerdo con otras madres e impartirlas: se anota en un cuaderno que queremos enseñarles, por ejemplo, escalopines, tortitas, pasta con boloñesa… en consecuencia, qué es una salsa, cómo se empana, cómo hacer una masa, etc. Se divide eso en cinco clases de dos horas y se les explica en turnos de cinco alumnos (si se hace en la cocina de una casa). Lo puede hacer una madre que no trabaje por la tarde o por la mañana, o que este de vacaciones, o que trabaje en casa y organizarlo entre varias.
Ya sabéis, los niños a cocinar y de paso así ayudan en casa…



Comentarios (Un comentario)
Estoy de acuerdo en que los niños deben ser motivados para que compartan la preparación de los alimentos, a mi resultó muy bien ahora tengo dos pequeños cocineritos en casa. Ellos se divierten mucho y preparan muy profesionalmente sus platos favoritos.
Enviado por Isabel / 28 Junio 2007, 0:50
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