“Operación Bikini”. Objetivo: perder unos kilos


Se inicia el buen tiempo y las revistas femeninas nos inundan con sus propuestas para perder un par de kilos, en lo que suelen denominar como “Operación biquini”. Y y es que, durante el invierno, muy frecuentemente ganamos de dos a cinco kilos, en parte porque tenemos una menor actividad física, y en parte porque el frío provoca un mayor consumo de alimentos calóricos, además de las temibles Navidades, donde se come por dos o por diez, según casos.

Esas bien intencionadas propuestas lanzadas desde los Medios de Comunicación, son en muchos casos peligrosas para nuestra salud, y en otros, me atrevería a decir que en casi todos, bastante inútiles. No creo que ninguno de nosotros desee perder en un par de semanas cuatro kilos (que no serán de verdadera grasa si no de agua, ya que hasta los quince días de una dieta hipocalórica no se pierde grasa que es la verdadera responsable del sobrepeso), para volverlos a recuperar las semanas siguientes de en lo que se denomina efecto “yo-yo”, con el consiguiente desajuste físico, psicológico y emocional.

Buscando en la red tipos de dietas me encuentro con las cosas más variopintas, desde las dietas que proclaman a los cuatro vientos sus bondades con trucos insospechados, como por ejemplo “Adelgace con fast food” como lo hace Paris Hilton, el secreto al parecer es tomar poca cantidad o la dieta del “buen humor”: hay que reír a la vez que se come, la “dieta zona”: hay que comer un porcentaje de alimentos en cada toma: 40,30,30, carbohidratos, grasas saludables y proteínas… y ¿qué pasa con las frutas y verduras? No tomar la fruta con la comida, beber agua solo fuera de la ingesta, darle puntuaciones a los alimentos (dieta Weigh Watcher) y tomar como máximo un número determinado, sopas milagrosas, dietas proteícas, disociación de alimentos. ¿Qué enmascaran todas estas dietas y normas?: Una dieta baja en calorías, con el agravante de que en la mayoría de los casos enmascaran una grave carencia de algún tipo de nutriente, en ocasiones esencial.

Contra las dietas milagro propongo la dieta “sentido común”, que es mejor llamar “trucos para mantenerse en forma”, para esos dos o cuatro kilos que nos sobran… Más allá de este peso hay que ir a un médico, y exigir que nos dé una dieta personalizada y sobre todo controlada con análisis de sangre, etc.

Los pasos a seguir son muy fáciles:

  • Reducir en lo posible el consumo de alcohol y dulces.
  • Aligerar las cenas: un par de días a la semana procurar cenar una ensalada de frutas o verduras.
  • Reducir el consumo de aceite de oliva: cardiosaludable pero tomado en exceso también engorda.
  • Procurar comer en platos pequeños, y hacerlo despacio, sin prisas, para sentir antes la sensación de saciedad.
  • Procurar beber agua en las comidas o una copa de buen vino, los refrescos son calorías vacías.
  • No aconsejo los productos light porque me parece una inmoralidad que medio mundo esté muriéndose de hambre mientras que el otro medio gaste una fortuna en productos bajos en calorías. ¿Por qué no comer un poco menos?
  • Utilizar la fruta como tentempié, de esta manera comeremos fruta y no atacaremos a galletitas, chucherias, snacks… etc,
  • ESTO NO ES UNA DIETA, y por tanto el día que no se hace no pasa nada, al día siguiente se vuelve a intentar seguir estos consejos que lo único que pretenden es cambiar los hábitos alimenticios.
  • Cuando comamos fuera de casa, en los restaurantes pedir ensaladas, carnes o pescados a la plancha, etc.
  • Hacer ejercicio, el verdadero problema de que engordemos es que estamos casi todo el día sentados: en el coche, en el sofá, en la oficina, etc. Ya sé que hacer ejercicio es muy aburrido, pero intentemos ir andando a los sitios que podamos, subir las escaleras andando, hacer una pequeña tabla por las mañanas: lo que se pueda.
  • NO SOMOS SUPERMAN, quizá no podamos con todo lo que la vida nos dá y además cuidarnos: cuidar de nuestros hijos y familiares, ser ciudadanos responsables, trabajar para ganarnos la vida, etcétera, por eso la exigencia de uno mismo debe ser COMPASIVA: quiero mejorar, pero ni a cualquier precio, ni ser el mejor, sino estar un poco más contento consigo mismo.
  • Comer sentados: NO a comer andando, NO a comer viendo la tele o trabajando. Aunque solo sean diez minutos, aunque sea en el parque o en un banco en la calle, démonos ese tiempo para comer con tranquilidad.
  • Todos conocemos nuestro cuerpo y sabemos qué nos engorda y cuales son nuestros alimentos “debilidad”.

PARA PERDER PESO NO HAY QUE

  • Dejar de hacer una comida, porque el organismo recluta y almacena en tiempos de escasez.
  • Tomar pastillas adelagazantes o saciantes sin control médico porque nos enferman. Por ejemplo los inhibidores de las grasas producen carencias de vitaminas y por lo tanto hay que completarlos.
  • Hacer la dieta de mi prima, tía o hermana porque le fue muy bien. Cada organismo es un mundo.

POR DONDE EMPEZAR

  • Tomar nota durante una semana de lo que comemos cada día, de todo, cada noche anotaremos en un cuaderno que comemos.
  • Anotar qué nos engorda de lo que comemos: dulces, grasas, alcohol, etc y sobre todo por qué lo comemos y cuando.
  • Intentar cambiar los hábitos que nos llevan a tomar esos alimentos que no nos van bien. Por ejemplo, si vamos todos los días a tomar el aperitivo y nos pedimos una cerveza con aceitunas: tomar un zumo, o tomar sólo media cerveza y no probar las aceitunas, cacahuetes, etc. Asi no dejaremos de ir al aperitivo que tanto nos gusta para estar con la gente que queremos, pero tampoco comeremos en exceso. Si vamos mucho a tomar copas por la noche: por nuestra vida social, trabajo, etcétera, tomar mejor una copa de vino que un cubalibre, un café con hielo (que nos da el punto de estar tomando una copa) que una bebida con alcohol dulce, etc.
  • Si evitamos los momentos de riesgo, evitaremos comer en exceso.
  • En casa, deshacernos de los peligros: llámense galletas, patatas fritas, surtidos dulces y salados, etc. Dejemos pan integral en tostadas, frutas, yogures, etc, así cuando tengamos hambre atacaremos a lo que hay, y si lo que hay no nos engorda en exceso (todo engorda), pues estaremos fuera de peligro.
  • Otra clave es planificar lo que vamos a comer en la semana: hacernos un calendario e intentar compensar almuerzo y cena, si cenamos siempre en casa, procuraremos que esta cena se ajuste con la comida: si comemos una pizza que han traido a la oficina, cenaremos una ensalada o un pescado a la plancha. Por eso hay que tener siempre comida en casa.
  • CADA PERSONA TIENE SU MUNDO GASTRONÓMICO: la dieta y los cuidados nutricionales deben adaptarse a esos gustos y costumbres para no acabar siendo una pesadilla. Si nos gustan los platos de cuchara, ¿por qué no hacernos unas lentejas con verduras, unas patatas con pescado o una sopa de calabaza?
  • Si comer no es placentero, por mucho que deseemos perder peso, algo estamos haciendo mal.
  • ¡Ánimo!, la clave es comer de todo, en poca cantidad, evitando en lo posible los alimentos y formas de preparación más arriesgadas.

INSISTO: Algunas pautas esenciales para perder unos kilos son:

  1. Evitar los dulces, las grasas y el alcohol.
  2. Evitar los fritos y rebozados, los sobrealiñados y las salsas contundentes.
  3. Comer pan con moderación.

Cuando estemos en el peso que deseamos (no tiene porque ser el de las tablas), debemos seguir cuidando la alimentación para estar bien, no para adelgazar. Eso significa darnos de vez en cuando un capricho, pero no perder de vista la báscula.

¡Un último consejo! Si tenemos hijos adolescentes o pre-adolescentes, no insistir excesivamente en el tema de la dieta, los hijos imitan a los padres, y si nos ven obsesionados pueden caer ellos en esa obsesión.

LIBROS RECOMENDADOS

  • “Gastronomía saludable” de Rafael Ansón y Gregorio Varela. (Everest)
  • “Rico y sano, recetas equilibradas y fáciles para una cocina saludable” (OCU) . Incluye CD-Rom.
  • “La dieta antiaging” del Dr. Javier Güell, doctor de la Clinica Teknon de Barcelona, de La Esfera de los Libros
  • “Otra manera de vivir: Cuando la comida importa” de Jane Goodall (en la que se basa la película Gorilas en la Niebla y Premio Príncipe de Asturias 2003) de LUMIEN. Una profunda reflexión sobre qué estamos haciendo con la comida.

Comentarios (4 comentarios)

Hola,
considero que es un buen artículo y con mucho sentido común. El único pero que veo es en la siguiente frase: “Reducir el consumo de aceite de oliva: cardiosaludable pero tomado en exceso tan bien engorda. ”
Atención: “tan bien” sería “también”. Saludos

Enviado por Vicent / 24 Mayo 2007, 13:26

Muchas gracias Vicent, acabo de corregirlo, las prisas no son nada buenas… Un saludo!

Enviado por eva / 24 Mayo 2007, 14:13

Hola
Está muy bien tu artículo, me parece que tiene pies, cabeza y madurez.
Tienes muchísima razón en todo, las dietas milagro no hacen más que perjudicar la salud. Pero algo te digo, no me pareció justo lo que comentaste referente a los productos Light.
Desde hace pocos meses, y habiendo tenido una vida saludable llena de deporte, me he llevado la sorpresa que me diagnosticaron Diabetes Mellitus tipo 1, y ahora todo lo que tengo que tomar es Light, el ketchup, las bebidas, el chocolate del desayuno… todo y más cosas que habituaba comer con algunas comidas, he dejado de tomarlas por mi salud.
Yo agradezco sinceramente, a tantas compañías de alimentación que sacan alimentos Light edulcorados, porque a mi me ha pillado con dieciocho años, pero hay niños muchísimo más pequeños que yo que hace unos años no podían ni tomar el típico colacao de por las mañanas o los helados en verano.
Porque todo tiene azúcar, el tomate frito, los zumos, y hasta productos Light tienen azúcar.
Por eso digo yo, es mejor comer sano y saludable, dependiendo de las circunstancias que te dio la vida.
Saludos!

Enviado por Hikari / 6 Junio 2007, 14:59

Hikari,

En primer lugar agradecerte tu comentario, todas las opiniones y
experiencias son importantes. Entiendo que en tu caso los productos light
son importantes y quizás la única posibilidad de que puedas comer de una
forma más amplia. Yo me refería a personas que prefieren tomar cuatro
yogures light a uno normal, personas que utilizan la comida light de forma
abusiva y perjudicial. En mi opinión, y salvo excepciones (entre las que
creo te encuentras), debemos comer de forma natural, productos lo menos
elaborados posible, y precisamente los productos light tienen mucho proceso
de elaboración.

Muchas gracias por tus amables palabras y también por interesante opinión.

Un cordial saludo.

Enviado por eva / 11 Junio 2007, 10:38

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