La comida en el Arte: ARCO 2007


Nos tendremos que olvidar de la comida en el arte: en Arco, ni se puede comer (todo está llenísimo y el menú del día oscila en torno a los 20 €), ni se pueden ver cuadros con ricos manjares inmortalizados por los artistas, tipo bodegones. Únicamente, y buscando con lupa, hemos podido ver las coloristas fotografías de Sonia Rucola, que con productos como botellas, melocotones o tomates hace masas de colores con las que se decoran puertas o paredes. Lo más parecido a un bodegón podría ser lo que Rochelli Casti ofrece, composiciones de frutos y cereales haciendo curiosas formas, también con frutas abiertas e incluso algo pasadas. “El helado”, un dibujo sobre papel de Donald Baechler, fue vendido en su primer día de exposición por 22.000 €; lo traía la galería Leyendecker. La pintora Liu Ding ofrece también con precios astronómicos un cuadro estilo nife de un trozo de sandía y otro de una granada. De la pintura alemana pude ver una fotografía de Angela Strassheim que representaba la escena de una familia de los sesenta bendiciendo la mesa. Y aún menos apetecible resultaba la obra Comestible 04, un cuadro de Rosalia Banetque que iba acompañado con un video y que compara la labor del cocinero con el cirujano hasta el punto de que se cose un pastel de ojos, historias para no dormir…

Especial consideración merece la iniciativa LALATA: los artistas adquieren latas del tipo de las de comida, con etiquetas de lo más variado, e incluyen en ellas diferentes obras. Las hay de tomate, con etiquetas de melocotón, pipas y unas muy originales que son de paté con abre fácil y que ha realizado el artísta Eduardo Sanz; su nombre “paté de artísta”.

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