Otra vez es Navidad


Algunos años la Navidad llega por sorpresa, mientras que en otros los hace con premeditación y hasta alevosía. Al final, siempre estamos en el eterno dilema: es mejor saber o es preferible ser inconsciente. Bendito aquel año en el que quede para cenar con mi amiga Xana en un restaurante el día de Nochebuena, sólo un día antes nos dimos cuenta de nuestro error, creo que ambas a la vez. En las mismísimas puertas de la Navidad, yo estaba en el limbo. Qué diferente este año, buscando un viaje para salir en Nochevieja sin ningún éxito, negociando con la familia que se hará cada día desde el mes de Noviembre, y hasta realizando reportajes periodísticos de Navidad desde Octubre, hasta mi pescadero me propone comprar lo antes posible almejas para guisarlas y congelarlas con el fin de consumirse en Navidad. ¿Y si no me apetecen luego las almejas? ¿Y si finalmente no quiero celebrar las Navidades? Como ven, tengo grandes dudas en estas fechas, algunas son gastronómicas, pero otras… sin duda son filosóficas.

En Madrid, a fuerza de modernismo, la decoración Navideña más parece la propia de la Feria de Abril de Sevilla que de Navidad: nada de árboles, nacimientos ni Reyes Magos; sólo rulos, churros y alfombras voladoras. Es todo lo que puede verse, en una de ellas me iría yo, pero no se muy bien a donde, ese es el problema.

Y volviendo del universo de las disquisiciones, este año he decidido el menú también con muchísima antelación, allá va… Aperitivos: Foie con salsa de frambuesa, langostinos dos salsas, gambas a la plancha (me encantan), jamón de Jabugo (muy finamente cortado). De primero: Lombarda castellana con frutos secos y caldo cristal de cocido. El plato fuerte: Asado de Cordero con patatas panaderas, que ira acompañado de dos tipos de ensaladas, de pimiento rojo con ventresca y de escarola con granada. De postre: carpaccio de mango con helado de la misma fruta nevado con chocolate. Dos novedades: cenaremos con cava: no lo tomaremos a los postres, y dejaremos los turrones para la madrugada.

¡Guerra al Pavo!, ¿por qué en España se cena pavo el día de Nochebuena? El pavo es un ave procedente de América, los aristócratas y reyes del siglo XVIII de la mayor parte de Europa consideraban a esta ave, que llamaban Pollo de la India, como algo exótico y por lo tanto como un signo de distinción, ya que no cualquiera podía conseguirlo, de ahí que se considerase el Pavo, ya entrado el siglo XX, como un alimento para ocasiones extraordinarias, pero del que en España no se tiene mayor tradición. Es la carne de Pavo insípida, la preparación de este ave engorrosa, y el precio alto, teniendo en cuenta que cada uno pesa una media de cuatro o cinco kilos, de los cuales una gran parte termina por desecharse. Mucho más rico resulta un pollo de corral, o cualquier ave de caza menor: pichones, codornices e incluso patos y becadas, que una vez deshuesados y servidos con su propia salsa son realmente jugosos y por tanto deliciosos.

El solomillo es también una muy buena opción. Se puede marcar en la sartén y servir con un pequeño hervor con una salsa de pimienta o roquefort en el último momento.

Para los que no deseen gastarse una fortuna en la cena de Nochebuena, les recomiendo el Rosbif, que enriquecido con frutos secos puede resultar delicioso, los lomos de chicharro al horno con una salsa de vinagre de jerez y ajos fritos, son una delicia, el pastel de pescado (que se puede hacer con diferentes pescados congelados y presentar en corona de gelatina), es igualmente llamativo.

Si les digo la verdad, es mejor tomar una buena gamba que un mal langostino, un pescado fresco y saludable que uno metido en cámara durante días para que alcance su precio más elevado, una gallina en pepitoria que un pavo de origen desconocido. Mi propuesta sería utilizar alimentos frescos y humildes y enriquecerlos con preparaciones o guarniciones especiales: purés de castaña o manzana, mousses de tomate o calabaza… ¡Hay tantas posibilidades!

¡Y dicho esto, quizá aún esté a tiempo con mi propio menú!.

¿Y qué hacer con el dinero que nos ahorramos? Pagar la subida de la hipoteca, ayudar a tantas personas mayores que no tienen familia y que viven tan cerca de nosotros, cambiar la tapicería del sofá, aguantar el tipo con la subida del recibo de la luz, cambiar de freidora, darnos un masaje, ir a ver un musical… o simplemente guardarlo, porque después llegará la cuesta de enero que cada año es más difícil de subir.

¡Feliz Navidad!

Comentarios (2 comentarios)

OLe por tus iniciativas y por los consejo de ahorro, eres de las pocas que comenta el consumir productos de todos los dias y “humildes” pero no menos sabrosos que otros menos humildes.
Encantada de tus ideas, probare algunas.
Un saludo

Enviado por Juana / 13 Diciembre 2006, 18:54

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