La Guinda de Julio


Al parecer, con el calor la información gastronómica no tiene tanto tirón, y la mayoría de los programas están retirándose para regresar con mayor vigor en invierno. Tal vez muchos piensen que con el calor se come menos y además cualquiera se acerca a la cocina.

Debiéramos intentar no confundir comer menos con comer de forma diferente, porque en verano comer bien es tan importante como hacerlo en invierno. Sin embargo, sí es cierto que hay que tomar alimentos distintos, reducir el consumo de grasas y platos muy calóricos, aumentar el de productos frescos: cremas y sopas frías, ensaladas, carnes y pescados escabechados, arroces ligeros (que son ideales para esta época) y muchos líquidos, no siempre y necesariamente agua. ¿Por qué digo esto? Algunos nutricionistas se me echarán encima: el agua del grifo no siempre esta en optimas condiciones para tomarse en grandes cantidades. Si se puede tener una jarra depuradora, ideal, si se tienen niños menores de tres años es mejor cocerla en esta época del año, además otros líquidos tienen la ventaja de que pueden ser refrescos y también alimento. Un yogur batido con melón, al que se le puede añadir tanta leche como se desee, puede ser una merienda perfecta para alguien que no soporte el calor.

Cuidado con los vinagres, en esta época de calor, para las cremas frías tipo gazpacho: cuanto menos mejor, y es preferible echárselo cada uno de forma individual. También cuidado con las salsas, sobre todo las que tienen huevo como la mayonesa; si la hacemos en casa, es mejor consumirla en el día y lo que sobre se tira. No hay que olvidar que algunos alimentos que se suelen tener fuera del frigorífico durante el verano será conveniente tenerlos dentro, como las zanahorias, las cebollas o las judías verdes. En ocasiones me preguntan cual es la dieta perfecta para el verano, y como siempre, en este caso la respuesta también depende de las circunstancias, de cada lugar, de cada persona… sin embargo algunas líneas maestras aconsejan desayunar más o menos lo de siempre, incluyendo alguna fruta de verano como el melón o la sandía, a media mañana o media tarde tomar un zumo o un sorbete de lo que apetezca; en el almuerzo comer carne o pescado al vapor, la plancha, al horno o con una salsa muy suave (evitando las que contengan nata o mantequilla), y acompañar estas proteínas con cualquier tipo de verdura, cruda, a la plancha, cocida o al vapor. De postre una fruta: albaricoques, melocotones… (procurar no repetir las del desayuno) y de cena, pasta, arroz, ensalada de legumbre, en definitiva un plato único que contenga hidratos de carbono y proteínas vegetales, el cuál si se desea se puede acompañar con un lácteo (aunque en verano se puede dar un descanso a los lácteos). En cuanto a los dulces, una de mis debilidades, procurad combinarlos con frutas, y tomarlos para merendar o en una cena un poco más ligera.

Si hace mucho calor lo mejor es relajarse un poco, beber algo frío, procurando que no sean bebidas carbonatadas y dulces, y cuando se esté un poco más tranquilo, prepararse algo rico y comer. En verano también podemos saltarnos a la torera los horarios, quizá nos apetezca almorzar menos (porque venimos del trabajo acalorados) y cenar antes (tendremos más hambre, lógicamente) algo más contundente. Los desayunos como siempre completos: fruta, lácteos, si se desea algo de fiambre y cereales en forma de lo que se quiera: galletas, pan o bollos (preferiblemente no industriales)

¡Es muy fácil comer bien en verano… alimentos ligeros, con mucha agua, fresquitos y saludables… pero nunca dejéis de comer!

Y no olvideis que os espero cada Domingo en el programa “Con mucho gusto” a las 21,30 h. en Popular TV.
¡Feliz verano!

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